viernes, 14 de agosto de 2015

Quai de Seine

Yo también me pregunté qué venía a hacer a Pont des Arts.
Me dirigía por tercera vez al Louvre alcanzando ya la certeza de saber por dónde andaba y echaba de menos la figura de Notre Dame a quien le daba la espalda después de un paseo de la mano por aquel lado del Sena.
La luz de todas las luces de todas las ventanas habitadas de todas las farolas de todas las luciérnagas, centelleaban en el metal de los candados que juran amor (cuya paradoja siempre me ha parecido inquietante) anclados a la barandilla -hundida, vencida por el peso de tanta promesa - y en las aguas del río. Y, por qué no, centelleaban aún más en el reflejo de mis ojos, porque mi mirada no supo no encontrarte y ahí era. En las chispas incandescentes o, precisamente, en la oscuridad de saberme de noche.
Pont des Arts, Paris

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