viernes, 14 de agosto de 2015

El atelier

La tarde que paseamos por Rue de Rivoli, entramos en un edificio de artistas. Su atelier era el suelo. Se movía al son de una de los Velvet Underground encima de aquel delicioso sucio desastre. Cuando me di cuenta de que ese trozo de piso era su paleta y pintaba de cuclillas fue cuando quise sacarle una fotografía. Se acercó a mí en francés "yo te voy a sacar una foto instantánea también". Y me pintó. Me regaló el retrato, bebimos cerveza roja y nos fumamos mis cigarrillos. Entre hojas de diccionario y palabras chocolateadas observaba a Laura, con sus manos delgadas y sus ojos de corresponsal de guerra. Esa tarde se hizo de noche. Y el París sin remedo, el de verdad, se hendió ante mi yo sentado en una pequeñísima silla de madera.

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