lunes, 14 de septiembre de 2015

Dora Maar

El domingo que pasé con Dora Maar:

Dora Maar lucía de segunda piel a su imborrable Picasso. Yo notaba como la mía se llenaba de pecas con tanta luz que irradiaba. Lo que más me gusta de Dora Maar es cómo me hace sentir su piel sin tocarnos. Lo que más me gusta de Dora Maar es cómo me recuerda a miles de cosas más y a la vez sólo ella es tan puramente ella. Lo que más me gusta de Dora Maar es su ser transparente sintiendo y su halo de misterio al expresarlo. Puede que ya no olvide jamás cómo en ese domingo de vermut y exposiciones, lo que más me gustó de Dora Maar también fuera que sus gafas quisieran juntarse con el cénit cuando su nariz se arrugaba impulsándolas. Ella se reía frenéticamente de cualquier tontería que yo le decía (porque cualquier cosa que yo diga es un insulto al silencio que evoca contemplarla).

Por si acaso se me olvida en algún momento, os lo dejo por escrito.

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