Tengo resumidas en mi cabeza unas etapas muy concretas. Recuerdo mis momentos más tristes con un corte de pelo por debajo de la oreja. No que crea en el cambio de una etapa con un cambio de estilo. Es que nunca he llorado tanto como cuando me he cortado el pelo corto. No que crea que un pelo así o asá signifique obligadamente algo. Solo que en mi vida ha sucedido que cuando llevaba el pelo por debajo de la oreja estuve más al descubierto. Me devolví a la inocencia. Solía pensar que cada día era un funeral que yo misma me plañía. Pero en realidad eso fue un parto al que yo misma me asistí. Una necesidad. Me sobreviví a mí misma, yo que me hubiera ahogado tantas veces. Traicioné a mi instinto suicida con mi pelo corto. Me observo ya un poco más de lejos. Si tiro del pelo se vuelve de plata. Me obsesionaba no saber resumir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario