martes, 27 de agosto de 2013

Conversando-te.

Los sobres corazón son muy bonitos. A mí me gustan un poco esas cursiladas. Debo admitir.
Estoy tejiendo en círculos. No sé cómo ha pasado. Quizás sea el tutú de algo. Deberíamos buscar su color en la Pantone. El pintor ha traído el catálogo de colores ya. Contaré con tu consejo.
Yo también opino lo mismo y así hago con las películas; me parece muy interesante el sobreestímulo, al final no te alteras, trabajas bien en armonía con el diálogo entre frames y las manos ocupadas mientras vuela la mente. Como si tuviéramos dos cerebros.
El divorcio es maravilloso. De verdad. Siempre y que se haga poco doloroso, dentro de lo que cabe, si hay pequeñas existencias alrededor. Si no hay pequeñas existencias es necesario. Nadie tiene porqué aguantar a otra persona si ni si quiera se miran. "Divergencias irreconciliables". No se podrían haber dado cuenta antes porque no lo sabían. La gente cambia porque eso es el crecimiento. Es bueno. El cambio, el andar. Difícil que alguien se conozca y conozca a los demás mientras se ande.
Por eso, por el andar y los momentos del camino en los que podamos ser hollados -cualquiera-, es importante ir bien calzado o deliberadamente descalzos. Es el momento de pincharse o protegerse. Andar. Zapatos bonitos para mamá. No necesita pincharse ella. Ella es proteger. Ella es andar, de la mano, y saludar cómo alzas vuelo, sonrisa, mano ondeando como bandera de ningún lugar. Y su mente volando de la mano de tu segundo cerebro. El que vuela. El que anda y sabe andar.

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